Flores de Bach


UN POCO DE HISTORIA

Edward Bach (Moseley, Inglaterra, 1886-1936) se licenció en Medicina en 1913, desempeñando diferentes funciones en varios hospitales hasta 1920: médico cirujano, bacteriólogo, patólogo y homeópata. A su vez, realizaba investigaciones privadas en su laboratorio situado en Nottingham, Londres.

Edward Bach

Edward Bach

En 1928, en Gales, descubrió el primero de los 38 remedios florales. En 1930 renuncia a sus laboratorios y a la práctica en Londres y se centra en la búsqueda de más remedios florales durante la primavera. En 1932 ya había descubierto las primeras doce esencias de flores. Posteriormente añade siete remedios más, que reconoce como ayudantes o auxiliares ante situaciones en las que los anteriores parecían tener efectos parciales. Estos remedios fueron elaborados con el método solar. Hacia 1935, se traslada a Sotwell, donde se encuentra el actual Centro de Salud Dr. Edward Bach, y comienza el desarrollo de un nuevo ciclo de diecinueve remedios preparados mediante un proceso diferente, el método del hervor. Murió en 1936, convencido de que la auténtica razón por la que enferman las personas, reside en el ánimo humano.


¿QUÉ SON LAS FLORES DE BACH?

El método creado por el doctor Bach se basa en la utilización de 38 remedios naturales derivados de las flores (excepto uno de ellos, que es agua de manantial). A diferencia de la Fitoterapia, la terapia floral no se basa en el principio activo de la planta, sino en su parte energética, con el fin de modificar también la energía del individuo.

Para Bach, el estado de ánimo negativo es una de las principales causas de malestar del individuo. Intolerancia, orgullo, codicia, egoísmo o miedo, son problemas en su mayoría inconscientes, que rompen la armonía interior y desembocan en síntomas de naturaleza física. La terapia de Bach está enfocada a eliminar todo ello para recuperar el equilibrio interno, y por consiguiente, eliminar también la última “capa” de ese problema, la del campo físico. Esta recuperación pasa por el reconocimiento de dicho problema, su aceptación de forma no violenta, y la iniciativa por resolverlo. Los remedios quedaron clasificados en siete grupos: miedo, incertidumbre, falta de interés, soledad, hipersensibilidad, desesperación y preocupación excesiva. En función de la situación que presente la persona que acude a sesión, y siendo especialmente importante su colaboración, se elaborará la mezcla de florales más adecuada.