EL TRIGO Y SUS CONSECUENCIAS SOBRE LA SALUD HUMANA

Desde que la agroindustria, durante los años 60 y 70, quiso aumentar la producción de trigo creando un modelo de cultivo de mayor rendimiento, éste ha sido modificado genéticamente dando lugar al denominado trigo moderno, que nada tiene que ver en cuanto a propiedades nutricionales con las cepas antiguas.
TRIGOEl valor nutricional del trigo moderno es casi inexistente, ya que durante su procesamiento se extrae el 60 % del total en harina blanca, eliminando el 40 % restante del trigo original. En ese 40% va el salvado y el grano del germen de trigo, las partes más nutritivas del trigo. En cuanto al otro 60%, en los procesos de fabricación se pierden más de la mitad de las vitaminas B1, B2, B3 y E, el ácido fólico, el calcio, el fósforo, el zinc, el cobre, el hierro, y la fibra. Por lo tanto, los beneficios de la ingesta de trigo, quedan por los suelos, y por otra serie de motivos que a continuación explicaremos, se convierte más en un riesgo para la salud, que en un alimento beneficioso.
Además, el producto resultante lleva una nueva proteína llamada gliadina. Esta gliadina es un opiáceo, que une a los receptores opiáceos del cerebro, provocando en la mayoría de las personas una estimulación del apetito. Por lo tanto esta proteína está relacionada con la obesidad, la ataxia des cerebelo, autismo, TDAH…
A esto hay que añadir la presencia de la aglutinina del germen de trigo (WGA), una potente sustancia química responsable de muchos de los efectos nocivos del trigo moderno, ya que es muy diferente de la aglutinina de las cepas antiguas. Hay que tener en cuenta que la concentración de esta sustancia es más alta en el trigo integral. Un solo grano de trigo contiene un microgramo de aglutinina. Esta sustancia es proinflamatoria, inmunotóxica, cardiotóxica y neurotóxica.
El proceso de glicación a través de la amilopectina A del trigo, puede provocar cataratas, diabetes o artritis. Una de las propiedades de la amilopectina A, es que aumenta el azúcar en sangre, aumentando por lo tanto los triglicéridos, y con ello el peligro de padecer enfermendades del corazón. Aumenta el riesgo de obesidad,la resistencia a la insulina y la leptina.
Si a todo esto añadimos, que nuestro metabolismo no está adaptado para reconocer y digerir correctamente los componentes del trigo moderno, sumamos a todos los efectos descritos, los problemas digestivos. Actualmente se calcula que entre un 20 y un 30% de la población mundial es susceptible genéticamente a la enfermedad celíaca. La única manera de evitar la puesta en marcha de esos genes es evitar el gluten. Los cambios en el código genético del trigo moderno representan un incremento del potencial celíaco de la población. Los efectos destructivos del trigo a nivel gastrointestinal son tan fuertes, que muchas personas no llegan a curar nunca, y a parte de evitar el trigo, requieren una alimentación suplementaria a largo plazo.

AVENA QUINOA

 

 

 

 

Las mejores alternativas al trigo moderno son cereales (cebada, mijo, avena, centeno, trigo sarraceno), los granos que no son cereales (amaranto, quinoa…), los frutos secos (cacahuetes, almendras, avellanas o nueces, trituradas), harina de haba, harina de almidón de patata, tapioca…

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